La elección de su tratamiento depende del tipo particular de dolor, de su intensidad y de la eficacia que han tenido otros tratamientos para aliviarlo. Usted y su médico pueden considerar el uso de otras opciones terapéuticas si el tratamiento actual no controla el dolor o causa efectos secundarios molestos. Son varios los tratamientos posibles:

  • Estimulación eléctrica / neuroestimulación
  • Fisioterapia
  • Programas de tratamiento del dolor: bloqueo nervioso, neuroestimulación
  • Apoyo psicológico
  • Tratamientos alternativos

Como el dolor puede tener un efecto psicológico y afectar a la comunicación y a las relaciones sociales, quizá se le ofrezca este tipo de apoyo como complemento del tratamiento médico. En ocasiones, hablar con un consejero profesional o con un psicólogo puede ayudar a sobrellevar mejor el efecto negativo que el dolor tiene sobre la movilidad, la vida social y las relaciones sociales. La relajación o la biorretroalimentación son dos de los métodos que usan los psicólogos para ayudar a sobrellevar el dolor.

Además de los tratamientos médicos aceptados, hay muchos otros tipos de tratamientos cuyo objetivo es aliviar el dolor crónico y que son eficaces para algunas personas. Por ejemplo, los quiroprácticos y los osteópatas manipulan las articulaciones, y en casos concretos esto ayuda a los pacientes. Lo mismo ocurre con los métodos curativos tradicionales chinos, como la acupuntura. Si desea probar alguno de estos métodos, no dude en hablar con su especialista en el dolor. Lo más probable es que le pueda dar consejo sobre los tratamientos complementarios más adecuados para su caso.